Y llegó el mes más esperado para muchos, la época en la que casi todos somos felices, andamos por el mundo regalando amor, yo te quiero, tú me quieres, ¡todos nos queremos!Con diciembre llega: el Guadalupe-Reyes, la parafernalia de los arbolitos de Navidad, las comidas empresariales, las posadas, los regalos, los buenos deseos, la lista de propósitos, una nueva oportunidad para ser mejor, para curar heridas, perdonar errores y vivir al máximo.
Digamos que es el mes más fiestero del año, empezamos con las pre-posadas, sí señores, no nos bastan las posadas, sino que inventamos las pre, cualquier excusa es buena para pasar un buen rato con los amigos, familia y anexas. Aunque aún no logro explicarme, el por qué los jóvenes organizamos las pre o las posadas, y bebemos, bailamos, pero jamás cantamos la letanía, ni sacamos a los peregrinos, comienzo a pensar que sólo es el gancho pa´ tener fiesta (ando bien intuitiva hoy).
El tradicional y legendario Guadalupe-Reyes arranca oficialmente el 12 de diciembre, fecha por demás importante para muchos mexicanos, nunca he entendido bien, pero según mis amigos, es la oportunidad de tener pretexto de enfiestarse y concluir el 06 de enero…si bien nos va (definición NO oficial, claro está).
Las comidas de fin de año es todo un tema de agasajo, es cuando la empresa organiza una ‘sana’ convivencia con los empleados, una forma de agradecimiento por los logros obtenidos, oportunidad para limar asperezas con la de RH, ligarte a la gerente, y por supuesto, para realizar la obligada ‘viboreada’ a todo el personal, pues no falta la que se cuelga hasta el molcajete con tal de lucir hermosa, y ni olvidarnos de aquel que llega con zapatito lustrado y pantalón almidonado… outfit que se transforma al calor de las copas, terminando con la corbata en la frente y la camisa desabotonada.
Como el amor está en el aire, muchos invierten su dinerito del aguinaldo en regalos para sus seres queridos, es por eso que en esta época, la mercadotecnia está a todo, nuestros anunciantes ya no saben qué estrategia utilizar para embaucarnos y ser presa fácil de sus ofertas.
Cómo olvidar los tradicionales intercambios que se dan desde el kínder hasta en el trabajo, sí, esos en los que generalmente te terminan regalando algo que al llegar a tu casa pondrás en el rincón de lo inservible o te desharás de él en la primera oportunidad que tengas (léase, en otro intercambio o próximo cumpleaños de algún conocido).
Además de ser una etapa de desmadres, también es tiempo que muchos ocupan para reflexionar sobre lo sucedido durante el año, que si no cumpliste tus propósitos, que si el siguiente año si te casas, si te vas de viaje, etc. Digamos, que evaluamos y volvemos a prometernos que este año ahora si iremos DIARIO al gimnasio (ay ajá).
Personalmente, esta Navidad será un tanto diferente, aún no sabemos qué haremos, es más, en mi casa aún no llega el ‘espíritu navideño”, pero tal vez, eso pase a segundo plano, pues aunque suene trillado, lo fundamental, no es tener una gran cena, ni muchos regalos, lo verdaderamente relevante es que lo pases bien, con tu familia, amigos, o solo, como tú quieras y con quién tú quieras.
Por lo pronto, sólo me queda desearles: ¡Felices fiestas adelantadas!
By: Zay Petite
Me gustó mucho, el texto y la imagen... me quedo con todo lo escrito con rojo :)
ResponderEliminarTHE GRINCH WAS HERE
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