lunes, 5 de diciembre de 2011

Un pequeño reto cada día

Se me ocurre titular esto así porque me parece una forma efectiva de lograr objetivos en nuestra vida, es decir, creo que es más fácil hacer cambios pequeños día a día que uno grande y precipitado, y por qué no, divertirse en el proceso.

Y así comenzó la historia de ayer; decidí pasar el día en Tepoztlán (reto #1), y como por ahora la economía no anda muy bien, me propuse "salir a dar la vuelta" con lo mínimo posible de dinero, además de salir de lo cotidiano (reto #2), tenía la intención de pasar un rato con mis hijos adolescentes y mi novia, y lograr una mejor conexión con ellos; y por último lograr subir el Tepozteco (reto #3), comer en la cima, tener una buena charla, leer un rato y bajar con la satisfacción de "¡LO LOGRAMOS!" además de una sonrisa dibujada en nuestros rostros.

Llegar al pueblo y dar los primeros pasos así como "pa' calentar", siempre es emocionante, haces un recuento de lo que debes llevar y listo, ¡a chingarle!. Debo reconocer que somos muy alegres, por no decir desmadrosos y eso hace más sencillo pasarla bien, y bueno, entre que uno necesitaba un baño, otro agua y demás, no se hicieron esperar las risas y burlas. Desde los primeros "escalones" se disfrutan excelentes paisajes; sentir el aire fresco entrar a tu cuerpo con el olor más natural que de costumbre ya es mucha ganancia hoy en día, como era temprano había poca gente y eso nos gustó mucho, una foto por ahí, otra por allá, unas cuantas paradas para descansar, y poco a poco seguir subiendo, de repente escuchar comentarios de terceros así como: "¡ay, yo ya no aguanto, yo aquí los espero!" o "yo ya no puedo" nos hacían vernos a los ojos y con el puro pensamiento asumir que nunca diríamos algo así, eso nos compromete y al mismo tiempo nos motiva a seguir adelante. Casi a punto de llegar a la cima el reto fue mayor, había que pasar por un camino muy estrecho y prácticamente vertical, y claro ya estábamos cansados y sobretodo hambrientos, pero eso no nos detendría, la experiencia me pareció de lo mejor, motivándonos y ayudándonos entre si, pasando las mochilas en cadena, sirviendo de apoyo al de "abajo", apurando al de arriba, etc. y aunque era el tramo más pesado, al llegar arriba nos dimos cuenta de que valía la pena. De inmediato nos pusimos a preparar los sandwiches (ok la verdad yo no preparé ni madre) que, sin tener que hacer mucho esfuerzo para que lo crean, nos sabían ¡al mejor manjar del mundo!

Llegó el momento de relajarse, de charlar, costumbre que se pierde si no se practica cotidianamente, momento de conectarse y creo que lo logramos, parecía que lo habíamos planeado, mi hija con su música y explicaciones de la misma, mi hijo y su lectura casi perfecta, mi novia y su sensibilidad inigualable y lo mejor, los tenía a los tres a mi alrededor y no es exageración, eso me hace sentir más fuerte que un ¡roble!, creo que es mi forma de definir que los quiero mucho y que al estar en armonía me hacen sentir mucha seguridad.

Pasadas las horas, se acercaba el momento de descender, algo que nadie quería, yo creo que nos encontrábamos tan a gusto que deseábamos que el tiempo se detuviera, pero debíamos comenzar el retorno. Si pensábamos que la subida había sido lo más difícil, el lugar nos demostró que estábamos equivocados, tardamos mucho en bajar el estrecho antes mencionado y de igual forma todos nos apoyamos para lograrlo, lo demás fue relativamente tranquilo, no sin antes mencionar, que a todos nos iban temblando las piernas de cansancio, de repente un calambre nos hizo reír mucho, además de que algunas personas que apenas subían nos preguntaban muy cansadas que si faltaba mucho para llegar a la cima y por supuesto a todos sin excepción les contestábamos -¡No! ya falta muy poco, no se desanimen- seguido de risas y miradas llenas de complicidad.

Por último quisiera hacer mención de lo bonito que se veía el pueblo de noche, lleno de luces de colores y mucha gente en sus calles haciendo el marco perfecto para motivar nuestro pronto regreso.

Con esto quedo por mucho agradecido con mis hijos y novia por haber colaborado con mis retos del día y la satisfacción de que fueron no solo cumplidos sino superados de sobremanera. ¡Ah! y claro "LO LOGRAMOS" y si traemos la sonrisa en nuestros rostros.

Dedicado a ustedes.

Por. La Galleta.

2 comentarios:

  1. Excelente narración! me hiciste la noche :D y por cierto siempre he querido subir el teposteco!

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  2. ¡FELICIDADES! creo que es un proyecto genial esto que estan haciendo, de verdad me causan muchas emociones leyendo esto, risas, motivación, reflexión y hasta ganas de llorar (y que).

    Animo y toda la buena vibra con ustedes...los quiero

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